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1998-2005

La masacre de “las unas y las otras”, El Ancasti y Contr@infos, 1998

Figari, Carlos y Elsa Ponce, “La masacre de ‘las unas y las otras’”, publicado en El Ancasti, Catamarca, 8/10/1998 y en A-Infos a multi-lingual news service by, for, and about anarchists, (ca) Contr@infos, Madrid nº 32, Agencia UPA, 08 Nov 1998.

Disponible en: http://www.ainfos.ca/98/nov/ainfos00087.html

 

Con el asesinato de Victor Escalante, “fichado” como travesti por la policía local, acusado de “doble vida” por la prensa, sospechado como “homosexual” por su barrio y de “sidótico”, por la rosa rosada con que lo rubricaron luego de desfigurarlo ; nuevamente aparecen en la escena de la intolerancia los equívocos, prejuicios y mismos desprecios con que lo “diferente” es concebido.

El año pasado, el mismo fin encontró el/la travesti Miguel Rivero, pero  las conjeturas policiales (y de las otras)  aseguraban vinculaciones al caso Morales, antes que la necesidad de esclarecer el crimen.

La lógica se repite: investigar a la víctima, luego relacionarla con todos los oprobios que la Justicia no ha podido esclarecer ; después desempolvar los usos del manual de procedimiento moral (¿ se editará por fin alguna vez ?) ; aplicar con saña y desprecio todas las clasificaciones posibles y después cuando la opinión pública triture la intimidad, el nombre, la persona en definitiva , cuando quede asegurada la justificación del crimen, pásese al olvido y dése por cerrado el caso.

Del mismo modo que se consagró la impunidad para la muerte de 13 presos, quemados en 1991 ¿Por qué ocuparse de reclamar juicio y castigo para los culpables de una masacre, que no era la de ciudadanos comunes, sino de ladrones, violadores y asesinos?

Esta situación nos hace pensar: ¿quién reclamará justicia por Víctor o Miguel  

¿Qué político progresista o dirigente social se hará cargo de sus derechos humanos? ¿Quién se atreverá a discutir que la relación entre la rosa y el SIDA es una asociación tan reaccionaria como delirante? ¿Quién se preguntará por el odio que sostienen otras formas de exterminio a lo distinto ?

¿O es sólo un problemas de “psicópatas” que encuentran en lo diverso el blanco para sus sañas ? Porque de ser así, dónde ubicaremos las agresiones a los discapacitados y a las mujeres – tan frecuentes en nuestro medio en los últimos tiempos – , las descalificaciones a quienes se solidarizan con los pobres y marginados ; la exclusión de todo mundo posible de los chicos de la calle ; las sanciones a los que no aceptan el atropello, etc ,etc.

Reivindicamos, por tanto, la diversidad. Celebramos la diferencia y la vida que no es otra cosa que el derecho a “ser uno mismo” por sobre lo “que se debe”.

Y en la crónica nuestra, del crimen de cada día, para recordarnos que la violencia pesa sobre la cabeza de las mujeres, agregamos el asesinato brutal de Rosa Aída Castro – 33 años, dos hijos – a manos (y pies) de su pareja, en la vía pública.

Doble repudio nos merece: el fugitivo – culpable – y el testigo ocular – oculto pero atento y a la vez omiso – que aportó el prolijo relato con que la prensa vernácula publicitó el caso.

He aquí que nos moviliza nuevamente el dolor. Pero fundamentalmente el espanto. El vecino que no intervino en la masacre pero avisa que “le desfiguró el rostro a patadas” : nos reproduce el “no se nada”, “ ignoro todo”, de tantas veces en nuestro pasado local y nacional. Excepto porque el “comedido” aportó señales sobre el cuadro, nos merece igual reprobación, porque seguramente, pudiendo, no hizo nada y ahora sólo ocupa un lugar en la vidriera de los lamentos, muy cerca de la complicidad. Un pecado muy frecuente en la cotidianeidad de la sumisión y el “por algo será”.

Los jueces y fiscales son los mismos de siempre, reciclados de otros tiempos y los abogados interesados en defender “lo diferente” en realidad son irreconocibles en Catamarca.

Repudiamos todas las formas de discriminación que pueden condicionar el esclarecimiento de estos horrendos crímenes.

Rechazamos el discurso hegemónico patriarcal y sexista.

Condenamos todas las condiciones estructurales que posibilitan, mantienen y reproducen la miseria moral y el derecho a la destrucción de los demás.

Elsa Ponce                                  Carlos Figari

Cátedra Libre de Estética y Política – Grupo de Investigación sobre Diversidad y Desigualdad/Facultad de Humanidades / Universidad Nacional de Catamarca

About carlosfigari

PhD in Sociology (IUPERJ/Rio de Janeiro) University of Buenos Aires, Faculty of Social Sciences, Study Group on Sexualities, Gino Germani Research Institute National Scientific and Technical Research Council (CONICET)

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