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1998-2005

Sobre golpes y golpizas, El Ancasti, Catamarca, marzo de 2005

Figari, Carlos y Elsa Ponce. “Sobre golpes y golpizas”, El Ancasti, 25/03/2005

No en vano cada vez que escuchamos hablar de derechos humanos, en el fondo, algo parece perturbarnos. Y es precisamente constatar la falacia que significa entender los derechos “humanos” como una noción universal abstracta que, en verdad, oculta los “verdaderos” derechos como prerrogativas del hombre (en tanto masculino) blanco, cristiano y propietario.

Esta semana, un juez y una fiscal, entendieron, alegatos mediante, que no debían procesar a un padre de familia que había propinado  una paliza a “cintazos” (léase a cinturón limpio) en los glúteos de su hija de ocho años, por haber traído malas notas del colegio. Aclara la crónica, como un atenuante: el padre acababa de levantarse de la sacrosanta “siesta”…

A este argumento tan sutil se le suma el carácter culposo del hecho: en realidad el acusado no quería, ni tenía intención de hacerle daño, pues solo quería “corregirla”.

Más aún, juez y fiscal entendieron que debían absolverlo, pues, de acuerdo a lo expresado en el informe médico, las lesiones que la niña presentaba “no demandarían más de tres días de curación”…

Nos preguntamos entonces: ¿cuántos “cintazos” más debería haber recibido la niña para que se considerara lesión leve? ¿Cuántos días de curación, o de internación habrían sido necesarios para que la agresión fuese tenida en cuenta? ¿En todo caso, de haber recibido un número mayor de golpes o haber necesitado más días de “curación”, las lesiones hubieran sido graves?. Entonces, ¿para qué existe la figura penal de lesiones leves?. Y el hecho de que en este caso el agresor fuese el padre, acaso no debería ser un agravante por alevosía y en vez eso funcionó como una eximición de culpa?.

Por estos días también, una mujer golpeada vino huyendo de Recreo, buscando alguien que la ampare, pues las reiteradas denuncias contra su marido no eran seriamente consideradas por las autoridades… ¿Cómo tantas otras mujeres, tendrá que inmolarse para ser noticia policial y que se tomen cartas en el asunto? ¿O, en verdad, será también esto considerado un “correctivo”?

Lo obsceno del gesto, en ambos casos, es como el poder distribuye y regula los derechos para unos y niega la humanidad para otros.

No se discute aquí el carácter correctivo o no de los hijos sobre sus padres, lo que se cuestiona si es que, ante un hecho de violencia, del tipo que fuese, correctivo o no, después de la siesta o antes, y sin importar si en realidad la que hizo la denuncia era su mujer por venganza o resentimiento, el Estado no puede avalar, por acción u omisión, estos actos “públicos” de “violencia patriarcal”. De ser así entonces, acabemos con cualquier política dirigida a la mujer golpeada, a los niños abusados y habilitemos como derecho, y sin tapujos, la antigua potestas del padre de familia sobre sus subalternos.

¿Y las convenciones de derechos humanos, con las cuales nos llenamos tanto la boca en los discursos? ¿Y las Convención de los derechos del Niño?…Puro eufemismo conceptual de un progresismo vacuo sin anclaje en lo real.

Concomitantemente, para no olvidarnos del día internacional de reflexión sobre el HIV Sida., un integrante del Grupo que Vive y Convive con HIV Sida de la Provincia de Catamarca, nos relataba, en una radio abierta organizada en el Teatro…, como, casualmente después que el intendente de una ciudad del interior de Belén, se enterara de su condición de portador del virus, había sido gentilmente y por la fuerza, convidado a salir del pueblo, para nunca más volver… No se, dice XX, si me echaron porque era hippie, porque era negro, porque era portador de HIV, o por las tres cosas juntas…. Tampoco nosotros lo sabemos, pero si imaginamos la letal combinación que representaba para la limitada tolerancia que tenemos frente a la diferencia.

Triste también nos pareció escuchar que nadie en el grupo – compuesto en su mayoría por mujeres – podía visibilizarse, so pena de sufrir las más inimaginables discriminaciones en sus trabajos, barrios, escuelas de sus hijos, familias…

¿Porqué le es tan difícil a un pueblo tan mariano vivir una “caridad cristiana” de corazón, suspendiendo el juicio moral frente al otro diferente?

¿Qué nos motiva a tener tanta dificultad en aceptar lo diferente? ¿Porqué los derechos humanos de tanta gente se vulneran con una pasmosa naturalidad en nuestra provincia?

 Foro Antidscriminación y Antirepresión de la Provincia de Catamarca

 Elsa Ponce

Carlos Figari

About carlosfigari

PhD in Sociology (IUPERJ/Rio de Janeiro) University of Buenos Aires, Faculty of Social Sciences, Study Group on Sexualities, Gino Germani Research Institute National Scientific and Technical Research Council (CONICET)

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